Ayer el PP aprobó en el parlamento su último recorte en una votación en la que todas las fuerzas parlamentarias votaron en contra. Mientras en el parlamento el Partido Popular, con su presidente en paradero desconocido, aprobaba la subida del IVA, el recorte del paro y la retirada de la paga de navidad a los funcionarios, cientos de miles de personas se echaron a la calle para dar una respuesta a las brutal ofensiva que el gobierno está lanzando contra los derechos de los trabajadores. Y mientras, los mercados, a los que el gobierno intenta satisfacer entregándoles la sangre de miles de trabajadores, seguían con su actividad especulativa e incrementaban la prima de riesgo española para endeudar todavía más al estado español, y así conseguir que este les sea todavía más sumiso. A grandes rasgos, estos hechos son recogidos por todas las grandes cabeceras, con las fasciosas excepciones del La Razón y El ABC. La Razón trae en portada las manifestaciones de ayer, pero aprovecha para cargar contra altos cargos del PSOE, los Bardem y los líderes de las dos grandes centrales sindicales. Un ataque absurdo, ya que consiste en intentar descalificar a los cientos de miles de trabajadores que inundaron ayer las calles atacando a 6 individuos concretos, que no son para nada representativos. Por su parte, el ABC se “olvida” (por no decir oculta) de mostrar las manifestaciones en portada y le dedica casi todo su espacio al asesinato de Publio Cordón. Este es otro de los grandes temas de hoy, ya que Ministerio del Interior ya ha dado por cerrado el caso del secuestro y muerte de Publio Cordón, 17 años después de que ocurrieran los hechos. En la mayoría de periódicos recuerdan la muerte de este empresario de la sanidad privada. Sin embargo, nadie parece acordarse de que hoy es el aniversario del asesinato de Carlo Giuliani, activista italiano de movimientos antiglobalización, a manos de la policía durante una manifestación. Parece ser que hasta el hecho de llorar a los muertos es también algo ideológico entre los grandes grupos de comunicación, ya que, en la jerarquía informativa, el recuerdo de unas muertes tienen más peso que otras.