Si ha encendido usted la televisión hoy al mediodía habrá visto en primera plana la noticia sobre los grandes recortes del presidente François Hollande en Francia. “Los mayores en tres décadas”, añaden muchos, como es el caso de Antena 3 o el periódico ABC en su portada de hoy. “Recorte sin precedentes”, “Hollande se olvida del crecimiento”, llegamos a ver en la portada de ABC. La televisión apuesta por el espectáculo, por lo impactante que resulta gritar a los cuatro vientos que un gobierno socialdemócrata (los “progres” para la caverna) está preparando un hachazo a la altura del mismísimo Mariano. Y no les importa que ese hachazo se base en cosas como una tasa del 75% para los ingresos superiores al millón de euros, la aspiración de recoger 10.000 millones de los beneficios de las grandes empresas, o que no toque Educación, Seguridad y Justicia. Lo que Hollande piensa hacer con las otras partidas es congelarlas, no recortarlas. Él mismo ha declarado públicamente que los más ricos deben demostrar “su patriotismo”. Aquí se nos dice que vivimos por encima de nuestras posibilidades y que hay que arrimar todos el hombro. Vaya, ahora resulta que existen las clases altas… y no lo dice Fidel Castro desde el otro lado del Atlántico, lo dice un presidente socialdemócrata concienciado con el proyecto neoliberal unitario europeo.
Los medios de la derecha de este país no tienen vergüenza alguna. Recordemos la portada del mismo periódico que hoy anuncia a bombo y platillo el recorte anti-crecimiento de Hollande, cuando el Gobierno del Partido Popular anunció el suyo: 
Y otras tantas cadenas de televisión, y otros tantos medios de comunicación, lo mismo, cuando se trataban de recortes que afectaban, sin distinción de clases sociales, igual a todos. Por eso mismo, las clases altas, los ricos, salían beneficiados de unas medidas completamente ideológicas. ¿Se puede ser más servil al poder del capital?